GENERALIDADES

 

 

EL REINO FUNGI

 

¿Qué es?

El reino Fungi engloba a un conjunto de organismos, los hongos, que reúnen una serie de características que les separa del resto de seres vivos. Son organismos eucariotas, heterótrofos, formados por células filamentosas microscópicas con paredes de quitina (hifas), se alimentan por absorción, incorporando sustancias previamente procesadas en el exterior (digestión externa) y se reproducen por esporas.

 

¿Cuándo apareció?

Todavía no está claro el momento de aparición en la Tierra, aunque existen fósiles con los caracteres típicos del reino pertenecientes al Proterozoico (hace más de 1000 millones de años). Sin embargo, el registro fósil no se vuelve común y sin controversias hasta el yacimiento paleontológico escocés de Rhynie Chert, donde se han encontrado hongos primitivos del periodo Devónico (hace unos 380-400 millones de años). La primera seta fósil, preservada exquisitamente en ámbar, está datada del Cretácico Superior (hace unos 95 millones de años), demostrando fehacientemente que ya coexistían con los grandes dinosaurios especies similares a las actuales.

 

Clasificación

La clasificación de los hongos ha variado significativamente a través de la historia, especialmente en las últimas décadas. Actualmente se considera un grupo monofilético (todas las especies tendrían un antecesor común a partir del cual evolucionaron y se diversificaron) constituido por cinco o seis divisiones de “hongos inferiores” que son microscópicos o poco llamativos y dos, donde se incluyen las especies que producen setas, a las que tradicionalmente se les ha denominado “hongos superiores”.

 

¿Cuántas especies hay?

Hasta el momento se han descrito unas cien mil especies, aunque la diversidad real es bastante superior. Empleando la ratio entre el número de hongos y plantas en hábitats seleccionados, se estimó a principios de siglo XXI una riqueza de 1.5 millones de especies, incrementándose recientemente la cifra hasta 5 millones usando análisis comparativos con marcadores moleculares y secuenciación de ADN.

 

¿QUÉ SON LAS SETAS?

 

Es el aparato reproductor de algunos hongos, la estructura donde se alojan las células fértiles encargadas de producir esporas sexuales para la dispersión de la especie. Cuando se dan las condiciones apropiadas de humedad, temperatura y otras variables ambientales, el micelio (parte vegetativa microscópica incluida en el sustrato) se vuelve más activo y produce setas (parte reproductiva). Gracias a la amplia gama de formas, tamaños, colores y la complejidad bioquímica y estructural (macro y microscópica) de estos esporóforos es posible la clasificación de las especies.

La seta más grande registrada en el Libro Guiness de los Récords pertenecía a la especie Rigidoporus ulmarius (basidiomicota), localizada en el Real Jardín Botánico de Kew (Inglaterra). El esporóforo llegó a medir en 1996 170 cm de largo, 146 cm de ancho y 54 cm de alto y pesaba aproximadamente 284 kg. En lo que respecta a la parte vegetativa, se ha encontrado un clon genéticamente idéntico de Armillaria gallica en el estado de Washington que ocupa una extensión de 15 Ha, pesa 10 toneladas y tiene 1500 años. La cantidad de esporas producidas por los hongos es enorme, existiendo momentos en los que la densidad en el aire es bastante superior a la de polen. Se estima que los yesqueros de los árboles o los grandes bejines producen trillones de esporas.

El sistema micelio/setas es equivalente al del árbol/frutos. La principal diferencia entre ambos es perceptiva. El árbol es más grande y vistoso que los frutos, mientras que las setas (“los frutos” del organismo fúngico) constituyen la estructura más visible del hongo. Al igual que los árboles, se trata de un recurso natural renovable al que hay que valorar y saber respetar. Todos los años podrán recogerse setas en el mismo sitio si se dan las condiciones adecuadas para la reproducción de la especie, se conserva el hábitat de crecimiento y el proceso de recolección se hace de forma correcta y sostenible, dejando suficientes ejemplares para asegurar la regeneración de las poblaciones.

 

IMPORTANCIA ECOLÓGICA

 

Los hongos, además de suponer un apreciable alimento para numerosos organismos a través de las setas, desempeñan multitud de funciones clave para correcto funcionamiento de los ecosistemas. Muchas de estas funciones están estrechamente relacionadas con la forma de obtener los nutrientes necesarios para su desarrollo. En función del modo de vida pueden clasificarse en tres categorías.

v   Los HONGOS SIMBIONTES establecen relaciones mutualistas con otros seres vivos, generalmente fotosintéticos. Representan aproximadamente un tercio de las especies conocidas. Existen dos grupos principales, las micorrizas y los líquenes.

  •  Los hongos micorrícicos se asocian con las raíces de las plantas. La planta aporta sustancias nutritivas elaboradas al hongo y el hongo, además de ayudar a preservar mejores condiciones en la rizosfera, favorece la absorción de agua y sales minerales. Aproximadamente el 90% de las plantas vasculares forman micorrizas, lo que les permite adaptarse mejor al medio y crecer en ambientes poco propicios para el desarrollo, además de ser más resistentes frente a plagas y enfermedades. Los níscalos, las amanitas, los boletos y las trufas son hongos micorrícicos.
  •  Los hongos liqueinizantes forman estrechas asociaciones con algas y cianobacterias, hasta el punto de ser en muchos casos incapaces de sobrevivir de forma independiente. Los líquenes son organismos excepcionalmente resistentes y colonizan los ecosistemas más inhóspitos. El alga (fotobionte) es la encargada de producir la energía y el hongo (micobionte) de proteger al organismo frente a la desecación y la radiación solar.

v  Los HONGOS SAPROBIOS obtienen la energía a partir de materia orgánica muerta. Junto a las bacterias son los encargados de reciclar los nutrientes del ecosistema, descomponiendo y mineralizando los restos orgánicos para crear sustancias fácilmente asimilables por las plantas. Constituyen el grupo más diverso, en el que se incluyen muchas especies silvestres populares como la seta de cardo, la seta de chopo y los parasoles y las especies comerciales de cultivo como los champiñones y la seta de ostra.

v   Los HONGOS PARÁSITOS viven a expensas de otros organismos, generalmente plantas, animales y otros hongos. Cuando atacan y destruyen tejidos vivos se les denomina patógenos. Aunque a la mayoría se les considera perjudiciales, en su conjunto son imprescindibles para el equilibrio del ecosistema. Constituyen una presión de selección que favorece la diversificación y mejora genética de los hospedantes. La eliminación de individuos débiles o evitar las explosiones demográficas de algunas especies representan algunos ejemplos.