CACTUS

Muchas plantas suculentas, tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo, tienen una notable semejanza con los cactus y, a menudo, son así llamadas en lenguaje corriente. Sin embargo, esto se debe a la evolución paralela, ya que ninguna de ellas está estrechamente emparentada con las cactáceas. La característica identificativa más clara de la familia de los cactus es la areola, una estructura especializada de donde surgen las espinas, los vástagos nuevos y, en muchas ocasiones, las flores.

Se considera que las cactáceas han evolucionado entre hace 30 y 40 millones de años. El continente americano estaba unido a los demás, pero se fue separando progresivamente por la deriva continental. Las especies endémicas del Nuevo Mundo debieron desarrollarse después de esta separación; el distanciamiento significativo se alcanzó en los últimos 50 millones de años. Esto podría explicar la inexistencia de cactus endémicos en África: éstos evolucionaron en América cuando los continentes ya se habían separado.

LOS CACTUS Y SUS HÁBITAT - Fuente: La enciclopedia de los cactus -LIBSA

Si se estudian con algún detenimiento los hábitat originarios de los cactus, se llega necesariamente a la conclusión de que no son plantas confinadas a los desiertos, como mucha gente se imagina; por el contrario, sólo una cuarta parte del total de las especies conocidas procede del desierto. El resto eligió hábitat menos desfavorables a la vida, como los terrenos semidesérticos, las estepas áridas, los bosques caducifolios y los pastizales. Aunque también pueden encontrarse cactus salvajes incluso en la parte más alta de la copa de los árboles de la jungla y en las selvas húmedas tropicales

SOBRE EL CULTIVO - Fuente: La enciclopedia de los cactus -LIBSA

Los cactus son básicamente muy poco exigentes, sólo necesitan un mínimo de agua, suficiente sol y determinadas temperaturas durante el periodo de crecimiento activo y el periodo de reposo.

La propagación vegetativa es una forma bastante sencilla de obtener nuevos ejemplares. En ella, se utiliza una parte determinada de la planta madre (la raiz, los chupones o una porción del racimo). Un método de especial  propagación vegetativa es el injerto, que se utiliza sobre todo con especies difíciles de cultivar o incapaces de producri clorofila.